La costa al amanecer
Nuestra historia
Nos conocimos en un andén de Nápoles, un día de lluvia, cuando los dos fuimos a por el último paraguas del quiosco. Rafael se lo cedió a Elena y pasó todo el trayecto en tren fingiendo que no estaba empapado. Cuando apareció el mar por la ventanilla, ninguno de los dos quería bajarse. Siete primaveras después, Rafael le pidió matrimonio en un sendero sobre Ravello, justo en la curva desde la que se ve por primera vez el castillo junto al mar. No se nos ocurre un lugar mejor para terminar aquel camino juntos y empezar uno nuevo.

