Nuestra historia
Nos conocimos un agosto en un café diminuto de Milán, discutiendo amablemente por la última mesa junto a la ventana. Julián propuso compartirla; Aria fingió que le daba igual. Tres espressos después, ninguno quería marcharse. Cinco veranos más tarde, Julián le pidió matrimonio en el ferry a Bellagio, justo donde había terminado nuestro primer fin de semana juntos. Ahora no imaginamos mejor lugar para decir «sí, quiero» que el lago donde comenzó todo.